"Canadienses en la Argentina: una visión del desarrollo nacional y sus problemas durante el período de entreguerras"*
Prof. Gustavo A. Pontoriero (CBC-UBA)
E-mail: gpontoriero@yahoo.com.ar
* Ponencia presentada en el marco del VI Simposio sobre Desarrollo e Industrialismo "Ideas, actores sociales y papel del Estado en los cambios de paradigma de desarrollo" (San Salvador de Jujuy, 8 y 9 de junio de 2006).
* Ponencia presentada en el marco del VI Simposio sobre Desarrollo e Industrialismo "Ideas, actores sociales y papel del Estado en los cambios de paradigma de desarrollo" (San Salvador de Jujuy, 8 y 9 de junio de 2006).
1. Introducción
Este trabajo investiga la presencia de miembros de la élite dirigente canadiense en la Argentina durante la primera mitad del siglo XX, analizando fundamentalmente su relación con sectores dirigentes argentinos, corporativos, tecnoburocráticos y políticos. La investigación se relaciona con trabajos anteriores en los que hemos relevado la visita de miembros de la élite argentina al Canadá durante la misma etapa[1].
Este intercambio recíproco de argentinos y canadienses[2] abre una nueva posibilidad para abordar el debate intelectual y las políticas públicas aplicadas en ambos países. Retomamos así los estudios comparativos sobre los procesos de desarrollo económico de la Argentina y Canadá, aportando, en este caso, nuevos elementos sobre la discusión entablada en ambos países respecto de la introducción de regulaciones tanto en el sector agrícola como en el industrial. Al mismo tiempo se busca profundizar el análisis de las ideas y la vinculación entre intelectuales, distintos actores sociales y el Estado en torno al diseño de políticas industrialistas durante el siglo XX.
Si bien tanto en el Canadá como en la Argentina existían grupos que se mantenían informados sobre la evolución económica y política de cada país desde fines del siglo XIX, el crecimiento vertiginoso de la agricultura argentina comenzó a preocupar a los productores y las autoridades canadienses durante la década del veinte. Esta atención se acentuó cuando finalmente el cereal argentino desplazó al canadiense en el mercado británico. El año 1927 marcó un momento clave en ese proceso de conocimiento mutuo. Hubo varias visitas de prominentes figuras de la élite argentina al Canadá así como los viajes de Henry Cockshutt y William J. Jackman a Buenos Aires. Comenzaban a vislumbrarse los graves problemas de la sobreoferta de trigo en el mercado mundial, así como la creciente intervención estatal en el negocio de los cereales. Jackman, representante del pool del trigo canadiense, fue acusado por entidades cooperativas argentinas de actuar como lobbista a favor de la empresa canadiense Howe, que aspiraba a controlar la construcción de una red de elevadores oficiales en la Argentina.
2- La visión del ex Gobernador de Ontario, Coronel Henry Cockshutt
Síntesis biográfica de Henry Cockshutt
Durante los meses de febrero, marzo y abril de 1927, los diarios nacionales y algunas publicaciones especializadas como los Anales de la Sociedad Rural Argentina y la Revista de Economía Argentina[3] difundieron generosamente la presencia en Buenos Aires del Coronel Henry Cockshutt, importante hombre de negocios y gobernador de la provincia canadiense de Ontario entre 1921 y 1927.
Henry Cockshutt había nacido el 8 de julio de 1868, en Brantford (Ontario) y falleció el 26 de noviembre de 1944. Hijo de Ignatius Cockshutt y Elizabeth Foster, fue educado en las escuelas públicas del condado. Se inició en la empresa familiar, la Cockshutt Plow Company, importante fábrica de tractores y maquinaria agrícola canadiense, a la que ingresó el 21 de septiembre de 1884. Luego de ocupar importantes cargos en ella como tesorero, secretario y director, alcanzó la presidencia en 1911, cargo que retendría hasta 1934.
Al mismo tiempo que crecía como industrial y figura relevante del mundo empresarial, Henry Cockshutt fue desarrollando una carrera política: en 1889, fue electo representante al Consejo de la ciudad de Brantford, cuando acababa de cumplir los veintiún años.
En 1893, fue elegido para integrar la Junta de Educación y dos años después inició un largo viaje de siete meses que lo llevaría a través de las Islas Británicas, Europa continental, Australia y Nueva Zelanda en busca de nuevos mercados de ultramar para los productos canadienses. Al regreso, el 25 de junio de 1896, se casó con Isabelle Rolls con quien tendría dos hijas: Margaret Elizabeth and Katherine Isabelle4.
En 1898, alcanzó la presidencia del Board of Trade de Brantford y al año siguiente fue designado para el cargo de alcalde de su ciudad natal entre 1899 y 1900, siendo el político más joven que hubiera llegado a dicha posición. Tanto su crecimiento empresarial como su carrera política lo catapultaron a la presidencia de la Canadian Manufacturers' Association, en 1906.
En septiembre de 1915, ya iniciada la Primera Guerra Mundial, Cockshutt fue elegido presidente de la Citizens' Recruiting League (Liga de Reclutamiento Ciudadana). Poco después, a comienzos de 1916, organizó y comandó con el rango de teniente coronel el 215º Batallón de Infantería. En 1926, se retiraría de la lista activa del mismo con el título de "coronel honorario".
En las elecciones federales de 1917, sufrió su primer revés electoral como independiente en el condado de Brant, frente al candidato oficialista, John Harold. En septiembre de 1921, tomó revancha de la derrota y ejerció el cargo de gobernador de Ontario hasta 1927, sucediendo a Lionel Herbert Clarke.
La crisis de 1930 golpeó duramente los negocios de la compañía como consecuencia de la profunda debacle de las actividades agrícolas. Cockshutt se puso al frente de la situación y además dedicó sus esfuerzos a paliar los efectos sociales de la depresión. Fue nombrado "director honorario" de la "Campaña de Alivio" en Brantford, colaborando en la distribución de ayuda social entre los desempleados.
En septiembre de 1934, se retiró como presidente de la Cockshutt Plow Company aunque retuvo el máximo cargo en el directorio hasta su fallecimiento diez años después. Fue enterrado en el Farringdon Burial Ground, condado de Brant.
Cockshutt en la Argentina
En enero de 1927, apenas concluido su mandato, Cockshutt, su esposa e hijas, abordaron el vapor Vauban en el puerto de Nueva York; luego de un viaje placentero, en primera clase, arribaron a Buenos Aires el 12 de febrero5. Llegaban al país en momentos de auge económico, en las postrimerías del gobierno de Marcelo T. de Alvear. Existía un interés creciente por las posibilidades que se abrían en la Argentina para la expansión de los productos de la Cockshutt Plow Company y, al mismo tiempo, estaba presente la necesidad de estudiar la potencial amenaza que representaba su producción cerealera para el liderazgo canadiense.
La compañía era una auténtica pionera en el desarrollo de maquinaria agrícola y equipamiento industrial. Sus orígenes estuvieron vinculados a la fundación de la Frost & Wood Company, en 1839, pero se estableció como empresa independiente recién en 1877, a partir de la dirección de James G. Cockshutt. Con la apertura y el desarrollo del Oeste canadiense, la compañía abrió sucursales en Winnipeg (1892), Regina, Saskatoon, Edmonton y Calgary. Las filiales del Este se abrieron en Brantford, Montreal y Truro. Su rápida expansión fue coronada con el ingreso al mercado estadounidense. La casa Cockshutt abrió sus puertas en Bellevue (Ohio), Minneapolis y Kansas City. Para entonces, sus productos eran ampliamente conocidos en unos cincuenta países: tractores, cosechadoras, cultivadoras, sembradoras, arados, enfardadoras, grúas, vehículos de transporte, etc. Durante la Gran Guerra también había hecho importantes negocios fabricando para el Gobierno todo tipo de implementos bélicos.
Cockshutt se reunió con representantes de entidades rurales, industriales y del comercio. Si bien reconocía notables paralelismos entre el desarrollo agrícola de ambos países, en sintonía con numerosos especialistas argentinos, no dudó en manifestarse públicamente contra lo que consideraba una auténtica rémora de la agricultura argentina: el latifundio. Su consecuencia más nefasta era la limitación que imponía al aumento de la producción y no cabían dudas de la responsabilidad del Estado frente a esta situación.
Se hace presente la imagen del terrateniente egoísta que sólo busca maximizar sus beneficios en detrimento del bien común, trabando simultáneamente la radicación efectiva de los inmigrantes que habían llegado a las pampas desde fines del siglo XIX:
"El Canadá produce más trigo que la Argentina, y esto se debe, como dije antes, a que nuestro Gobierno se niega a otorgar grandes extensiones de tierras, mientras que en este país se ha cometido, a mi juicio, el error de entregar enormes fincas a la posesión de individuos que sólo procuran explotarlas para su propio beneficio. Distribuidos los terrenos en pequeños lotes, por el contrario, los beneficios, al extenderse a muchas familias, se resuelven en utilidad pública, fomentándose así la sana inmigración y promoviéndose un mayor interés en las labores agrícolas" 6.
Cockshutt reforzaba así la gran diferencia en el régimen de tenencia de la tierra de ambos países y el tratamiento que había tenido el colono extranjero en cada país: "...[en Canadá] el Gobierno les suministra, en primer lugar, la tierra necesaria, en forma de 'homestead' , es decir, de terreno donde pueden asentar su hogar, sin temor a embargos ni a malos años que les conduzcan a un quebranto". Según un economista argentino, en los años veinte, Canadá presentaba un 91,55% de propietarios frente a un 8,45% de arrendatarios; en la Argentina, la proporción era de 39,09% y 60,91%, respectivamente" 7.
Para muchos canadienses como el ex gobernador de Ontario, todavía estaba presente el caso de los inmigrantes galeses que, habiéndose establecido en la Patagonia durante el siglo XIX, debieron abandonar sus colonias en 1902, para radicarse en las praderas canadienses de Saskatchewan y, en un número más bajo, en Australia 8. Inclusive en la Argentina, algunas voces calificadas como la de Miguel Ángel Cárcano habían reclamado recientemente una actualización de la política oficial. En una disertación en el Instituto Popular de Conferencias, Cárcano expresó: "La selección eficaz no puede realizarse sino en el extranjero, antes que el inmigrante llegue, conociendo el medio donde ha actuado y hasta sus actividades. No tengo duda que los americanos concluirán por seguir este temperamento, como hoy hace el Canadá" 9.
Cockshutt destacaba el éxito de la política canadiense que había seleccionado cuidadosamente a sus inmigrantes, privilegiando el ingreso de habitantes de los países septentrionales de Europa, mejor adaptadas a los climas fríos del hemisferio norte.
Pero si bien una mejor distribución de la tierra y un programa sostenido de colonización agrícola eran dos líneas muy claras en el pensamiento de Cockshutt, su observación más importante estaba referida a los métodos de comercialización de cereales. Le parecía inconcebible que en la Argentina se continuara con la utilización de la bolsa de arpillera para el manipuleo de millones de toneladas de granos; lo sorprendía el modo en que se afectaba la estructura de costos, almacenando a la intemperie con la merma consiguiente: "Debiera estudiarse la venta de los cereales y frutos en forma sumamente cuidadosa, para llegar a determinar el método más económico, permitiendo así que los chacareros produzcan al costo mínimo, aumentando el rendimiento" 10.
Y retomando un largo debate argentino, apuntaba al ejemplo canadiense para presentar las soluciones. Anticipando las conclusiones de la "Comisión Especial del Régimen de Elevadores" encabezada por Guillermo E. Leguizamón y las recomendaciones de Luis Duhau y Raúl Prebisch, quienes visitarían el Canadá durante aquel 1927, Cockshutt resaltaba la importancia de una red de elevadores aplicado al almacenaje y comercialización de granos: "Nuestro sistema de manejar cereales es muy diferente al argentino. No empleamos las bolsas para nada. Todo el transporte se hace a granel. Del campo al elevador, el grano va, sin embolsar, en carromatos especiales que no permiten mermas. Del elevador, una vez limpiado, va al ferrocarril, donde se lo carga en vagones herméticos, llevándoselo a otros elevadores de concentración, de donde pasa directamente a las bodegas de los buques"11.
En este punto, la visión del estadista se entroncaba con la del empresario. Si bien la utilización de maquinaria agrícola venía creciendo en la Argentina, pese a algunas voces que se oponían con distintos argumentos 12, Cockshutt buscaba profundizar la penetración de su compañía en el mercado local, paralelamente a la acción de los constructores de elevadores y los agentes del Canadian Wheat Pool 13. Por eso recomendaba al sector privado y al Estado argentino, una apuesta clara a la modernización tecnológica: "Es indispensable mejorar constantemente los sistemas de cultivo y emplear los implementos agrícolas más modernos. Una vez que la Argentina realice esto, obtendrá compensación cumplida por sus esfuerzos. (...) [En Canadá] Se les provee de herramientas, semillas, consejos técnicos, y la estabilidad que les otorga el dominio indiscutido de su tierra es un factor incalculable de progreso" 14.
Cockshutt hacía referencia al aporte de las granjas experimentales que habían dado tan buenos resultados en el Canadá, colaborando con los agricultores en la investigación y desarrollo de nuevas variedades de semilla y técnicas de cultivo. Mencionaba las treinta y seis granjas experimentales que ya funcionaban en su país, destacando el desarrollo del trigo marquis canadiense, conocido para esa época en el Río de la Plata. Esta experiencia fue difundida en la Argentina a través de la prensa y revistas especializadas, e impulsada por Luis Duhau y Miguel Ángel Cárcano cuando ocuparon el Ministerio de Agricultura. También la Comisión Nacional de Granos y Elevadores (conducida por Emilio Coni entre 1936 y 1943) incluyó numerosas traducciones de publicaciones la Comisión Nacional de Investigaciones canadiense, con sede en Ottawa, en su serie "Publicaciones" 15.
Ya desde 1921, agentes del Ferrocarril Buenos Aires al Pacífico como Ricardo Videla, habían señalado las ventajas del trabajo de investigación en el Canadá 16, promoviendo su adaptación a la Argentina. También el Ferrocarril del Oeste, bajo la dirección de Guillermo E. Leguizamón, había impulsado la colonización en el interior del país tomando como ejemplo la acción de las compañías ferroviarias canadienses. Luego de su viaje al Norte, en 1927, Leguizamón declaraba que el motivo principal de la visita al Canadá había sido estudiar sus políticas de inmigración y colonización, dado que el Ferrocarril del Oeste se había propuesto aumentar su tráfico de cargas, apoyando el desarrollo de granjas mixtas en el interior del país. El papel del Estado fue destacado por Leguizamón al comentar la compra del Grand Trunk Railway y otras líneas secundarias luego de la Gran Guerra. Con el objetivo de evitar su quiebra, el Estado federal había convertido dichas compañías privadas en la estatal Canadian National Railways, utilizándola como palanca del desarrollo en varias regiones del interior, aunque impidiendo una competencia ruinosa con el capital privado. "Tanto el Canadian National como el Canadian Pacific están construyendo alrededor de diez mil kilómetros por año, aparte de haber levantado esas empresas los hoteles más grandes y lujosos"17.
Como miembro del Directorio del Canadian Pacific, Cockshutt destacaba el papel de los ferrocarriles en países como Canadá y la Argentina, con amplios "espacios vacíos", y además de su aporte al sistema de comercialización de cereales, hacía hincapié en la planificación y la integración económica: "El Canadá tiene más de 60.000 km de ferrocarriles, cuya trocha se halla de acuerdo con la norteamericana, permitiendo así el más fácil intercambio de productos. Soy miembro del Directorio del Canadian Pacific, y me enorgullezco, sobre todo, al pensar en la colaboración que ofrecen los ferrocarriles canadienses a los agricultores" 18.
Finalmente, Cockshutt señalaba los avances de la industrialización canadiense que marcaba un fuerte contraste con el modelo de desarrollo argentino. Enumeraba la importancia de las industrias pesqueras, lechera, maderera, molinera, textil, metalúrgica, de la pulpa y el papel, automotriz, maquinaria agrícola, a modo de ejemplos, abastecidas por casi un millar de centrales eléctricas. Y destacaba la especial relación del Dominio con Gran Bretaña y los Estados Unidos, posición que había marcado, entre otros factores, su modelo de desarrollo económico 19:
"Tenemos en el Canadá el constante acicate de nuestro poderoso vecino del Sur, con una población más de diez veces superior y recursos inagotables y un riquísimo espíritu de empresa. (...) ¿Que hay una gran penetración de parte de los intereses de todo orden de los Estados Unidos?¿Qué duda cabe? (...) El Canadá tiene una fuerte personalidad indestructible y no puede juzgarse jamás en peligro de ser absorbida por ninguna otra, por fuerte y digna de admiración que sea" 20.
4-A modo de conclusión
La presencia de numerosos miembros de la élite dirigente canadiense contribuyó a la profundización de los debates sobre el futuro de la economía argentina, planteando aquellas diferencias más notorias y destacando la necesidad de profundas reformas ante el agotamiento de un modelo que, habiendo privilegiado su relación con Gran Bretaña, comenzaba a acentuar sus debilidades e incertidumbres.
Nuestro trabajo se propone enriquecer la investigación sobre este debate a partir de la visión de otros notorios visitantes que llegaron a la Argentina en la primera mitad del siglo XX.
Bibliografía
Adelman, Jeremy (1997). "The social bases of technical change: mechanization of the Wheatlands of Argentina and Canada, 1890-1914" (En: Mayo, Carlos y Sheinin, David (ed.). Es igual pero distinto. Essays in the histories of Canada and Argentina. Peterborough, The Frost Centre for Canadian Heritage and Development Studies, Trent University, Grupo Sociedad y Estado-Universidad Nacional de Mar del Plata; 147-181).
Cárcano, Miguel Ángel (1924). La Conferencia Internacional de Roma y la política inmigratoria argentina. Buenos Aires, Juan Roldán y Cía.
Cockshutt, Henry (1927). "La Argentina debe mejorar sus cultivos. En Canadá se sigue con creciente interés el progreso de este país" (En: Anales de la Sociedad Rural Argentina, Año LX, vol. LX, nº6, 15 de marzo: 269-270) (Tomado de: La Nación, 21 de febrero). (Reproducido también en Revista de Economía Argentina, Año 9, nº 106, Tomo XVIII, abril de 1927).
En septiembre de 1934, se retiró como presidente de la Cockshutt Plow Company aunque retuvo el máximo cargo en el directorio hasta su fallecimiento diez años después. Fue enterrado en el Farringdon Burial Ground, condado de Brant.
Cockshutt en la Argentina
En enero de 1927, apenas concluido su mandato, Cockshutt, su esposa e hijas, abordaron el vapor Vauban en el puerto de Nueva York; luego de un viaje placentero, en primera clase, arribaron a Buenos Aires el 12 de febrero5. Llegaban al país en momentos de auge económico, en las postrimerías del gobierno de Marcelo T. de Alvear. Existía un interés creciente por las posibilidades que se abrían en la Argentina para la expansión de los productos de la Cockshutt Plow Company y, al mismo tiempo, estaba presente la necesidad de estudiar la potencial amenaza que representaba su producción cerealera para el liderazgo canadiense.
La compañía era una auténtica pionera en el desarrollo de maquinaria agrícola y equipamiento industrial. Sus orígenes estuvieron vinculados a la fundación de la Frost & Wood Company, en 1839, pero se estableció como empresa independiente recién en 1877, a partir de la dirección de James G. Cockshutt. Con la apertura y el desarrollo del Oeste canadiense, la compañía abrió sucursales en Winnipeg (1892), Regina, Saskatoon, Edmonton y Calgary. Las filiales del Este se abrieron en Brantford, Montreal y Truro. Su rápida expansión fue coronada con el ingreso al mercado estadounidense. La casa Cockshutt abrió sus puertas en Bellevue (Ohio), Minneapolis y Kansas City. Para entonces, sus productos eran ampliamente conocidos en unos cincuenta países: tractores, cosechadoras, cultivadoras, sembradoras, arados, enfardadoras, grúas, vehículos de transporte, etc. Durante la Gran Guerra también había hecho importantes negocios fabricando para el Gobierno todo tipo de implementos bélicos.
Cockshutt se reunió con representantes de entidades rurales, industriales y del comercio. Si bien reconocía notables paralelismos entre el desarrollo agrícola de ambos países, en sintonía con numerosos especialistas argentinos, no dudó en manifestarse públicamente contra lo que consideraba una auténtica rémora de la agricultura argentina: el latifundio. Su consecuencia más nefasta era la limitación que imponía al aumento de la producción y no cabían dudas de la responsabilidad del Estado frente a esta situación.
Se hace presente la imagen del terrateniente egoísta que sólo busca maximizar sus beneficios en detrimento del bien común, trabando simultáneamente la radicación efectiva de los inmigrantes que habían llegado a las pampas desde fines del siglo XIX:
"El Canadá produce más trigo que la Argentina, y esto se debe, como dije antes, a que nuestro Gobierno se niega a otorgar grandes extensiones de tierras, mientras que en este país se ha cometido, a mi juicio, el error de entregar enormes fincas a la posesión de individuos que sólo procuran explotarlas para su propio beneficio. Distribuidos los terrenos en pequeños lotes, por el contrario, los beneficios, al extenderse a muchas familias, se resuelven en utilidad pública, fomentándose así la sana inmigración y promoviéndose un mayor interés en las labores agrícolas" 6.
Cockshutt reforzaba así la gran diferencia en el régimen de tenencia de la tierra de ambos países y el tratamiento que había tenido el colono extranjero en cada país: "...[en Canadá] el Gobierno les suministra, en primer lugar, la tierra necesaria, en forma de 'homestead' , es decir, de terreno donde pueden asentar su hogar, sin temor a embargos ni a malos años que les conduzcan a un quebranto". Según un economista argentino, en los años veinte, Canadá presentaba un 91,55% de propietarios frente a un 8,45% de arrendatarios; en la Argentina, la proporción era de 39,09% y 60,91%, respectivamente" 7.
Para muchos canadienses como el ex gobernador de Ontario, todavía estaba presente el caso de los inmigrantes galeses que, habiéndose establecido en la Patagonia durante el siglo XIX, debieron abandonar sus colonias en 1902, para radicarse en las praderas canadienses de Saskatchewan y, en un número más bajo, en Australia 8. Inclusive en la Argentina, algunas voces calificadas como la de Miguel Ángel Cárcano habían reclamado recientemente una actualización de la política oficial. En una disertación en el Instituto Popular de Conferencias, Cárcano expresó: "La selección eficaz no puede realizarse sino en el extranjero, antes que el inmigrante llegue, conociendo el medio donde ha actuado y hasta sus actividades. No tengo duda que los americanos concluirán por seguir este temperamento, como hoy hace el Canadá" 9.
Cockshutt destacaba el éxito de la política canadiense que había seleccionado cuidadosamente a sus inmigrantes, privilegiando el ingreso de habitantes de los países septentrionales de Europa, mejor adaptadas a los climas fríos del hemisferio norte.
Pero si bien una mejor distribución de la tierra y un programa sostenido de colonización agrícola eran dos líneas muy claras en el pensamiento de Cockshutt, su observación más importante estaba referida a los métodos de comercialización de cereales. Le parecía inconcebible que en la Argentina se continuara con la utilización de la bolsa de arpillera para el manipuleo de millones de toneladas de granos; lo sorprendía el modo en que se afectaba la estructura de costos, almacenando a la intemperie con la merma consiguiente: "Debiera estudiarse la venta de los cereales y frutos en forma sumamente cuidadosa, para llegar a determinar el método más económico, permitiendo así que los chacareros produzcan al costo mínimo, aumentando el rendimiento" 10.
Y retomando un largo debate argentino, apuntaba al ejemplo canadiense para presentar las soluciones. Anticipando las conclusiones de la "Comisión Especial del Régimen de Elevadores" encabezada por Guillermo E. Leguizamón y las recomendaciones de Luis Duhau y Raúl Prebisch, quienes visitarían el Canadá durante aquel 1927, Cockshutt resaltaba la importancia de una red de elevadores aplicado al almacenaje y comercialización de granos: "Nuestro sistema de manejar cereales es muy diferente al argentino. No empleamos las bolsas para nada. Todo el transporte se hace a granel. Del campo al elevador, el grano va, sin embolsar, en carromatos especiales que no permiten mermas. Del elevador, una vez limpiado, va al ferrocarril, donde se lo carga en vagones herméticos, llevándoselo a otros elevadores de concentración, de donde pasa directamente a las bodegas de los buques"11.
En este punto, la visión del estadista se entroncaba con la del empresario. Si bien la utilización de maquinaria agrícola venía creciendo en la Argentina, pese a algunas voces que se oponían con distintos argumentos 12, Cockshutt buscaba profundizar la penetración de su compañía en el mercado local, paralelamente a la acción de los constructores de elevadores y los agentes del Canadian Wheat Pool 13. Por eso recomendaba al sector privado y al Estado argentino, una apuesta clara a la modernización tecnológica: "Es indispensable mejorar constantemente los sistemas de cultivo y emplear los implementos agrícolas más modernos. Una vez que la Argentina realice esto, obtendrá compensación cumplida por sus esfuerzos. (...) [En Canadá] Se les provee de herramientas, semillas, consejos técnicos, y la estabilidad que les otorga el dominio indiscutido de su tierra es un factor incalculable de progreso" 14.
Cockshutt hacía referencia al aporte de las granjas experimentales que habían dado tan buenos resultados en el Canadá, colaborando con los agricultores en la investigación y desarrollo de nuevas variedades de semilla y técnicas de cultivo. Mencionaba las treinta y seis granjas experimentales que ya funcionaban en su país, destacando el desarrollo del trigo marquis canadiense, conocido para esa época en el Río de la Plata. Esta experiencia fue difundida en la Argentina a través de la prensa y revistas especializadas, e impulsada por Luis Duhau y Miguel Ángel Cárcano cuando ocuparon el Ministerio de Agricultura. También la Comisión Nacional de Granos y Elevadores (conducida por Emilio Coni entre 1936 y 1943) incluyó numerosas traducciones de publicaciones la Comisión Nacional de Investigaciones canadiense, con sede en Ottawa, en su serie "Publicaciones" 15.
Ya desde 1921, agentes del Ferrocarril Buenos Aires al Pacífico como Ricardo Videla, habían señalado las ventajas del trabajo de investigación en el Canadá 16, promoviendo su adaptación a la Argentina. También el Ferrocarril del Oeste, bajo la dirección de Guillermo E. Leguizamón, había impulsado la colonización en el interior del país tomando como ejemplo la acción de las compañías ferroviarias canadienses. Luego de su viaje al Norte, en 1927, Leguizamón declaraba que el motivo principal de la visita al Canadá había sido estudiar sus políticas de inmigración y colonización, dado que el Ferrocarril del Oeste se había propuesto aumentar su tráfico de cargas, apoyando el desarrollo de granjas mixtas en el interior del país. El papel del Estado fue destacado por Leguizamón al comentar la compra del Grand Trunk Railway y otras líneas secundarias luego de la Gran Guerra. Con el objetivo de evitar su quiebra, el Estado federal había convertido dichas compañías privadas en la estatal Canadian National Railways, utilizándola como palanca del desarrollo en varias regiones del interior, aunque impidiendo una competencia ruinosa con el capital privado. "Tanto el Canadian National como el Canadian Pacific están construyendo alrededor de diez mil kilómetros por año, aparte de haber levantado esas empresas los hoteles más grandes y lujosos"17.
Como miembro del Directorio del Canadian Pacific, Cockshutt destacaba el papel de los ferrocarriles en países como Canadá y la Argentina, con amplios "espacios vacíos", y además de su aporte al sistema de comercialización de cereales, hacía hincapié en la planificación y la integración económica: "El Canadá tiene más de 60.000 km de ferrocarriles, cuya trocha se halla de acuerdo con la norteamericana, permitiendo así el más fácil intercambio de productos. Soy miembro del Directorio del Canadian Pacific, y me enorgullezco, sobre todo, al pensar en la colaboración que ofrecen los ferrocarriles canadienses a los agricultores" 18.
Finalmente, Cockshutt señalaba los avances de la industrialización canadiense que marcaba un fuerte contraste con el modelo de desarrollo argentino. Enumeraba la importancia de las industrias pesqueras, lechera, maderera, molinera, textil, metalúrgica, de la pulpa y el papel, automotriz, maquinaria agrícola, a modo de ejemplos, abastecidas por casi un millar de centrales eléctricas. Y destacaba la especial relación del Dominio con Gran Bretaña y los Estados Unidos, posición que había marcado, entre otros factores, su modelo de desarrollo económico 19:
"Tenemos en el Canadá el constante acicate de nuestro poderoso vecino del Sur, con una población más de diez veces superior y recursos inagotables y un riquísimo espíritu de empresa. (...) ¿Que hay una gran penetración de parte de los intereses de todo orden de los Estados Unidos?¿Qué duda cabe? (...) El Canadá tiene una fuerte personalidad indestructible y no puede juzgarse jamás en peligro de ser absorbida por ninguna otra, por fuerte y digna de admiración que sea" 20.
4-A modo de conclusión
La presencia de numerosos miembros de la élite dirigente canadiense contribuyó a la profundización de los debates sobre el futuro de la economía argentina, planteando aquellas diferencias más notorias y destacando la necesidad de profundas reformas ante el agotamiento de un modelo que, habiendo privilegiado su relación con Gran Bretaña, comenzaba a acentuar sus debilidades e incertidumbres.
Nuestro trabajo se propone enriquecer la investigación sobre este debate a partir de la visión de otros notorios visitantes que llegaron a la Argentina en la primera mitad del siglo XX.
Bibliografía
Adelman, Jeremy (1997). "The social bases of technical change: mechanization of the Wheatlands of Argentina and Canada, 1890-1914" (En: Mayo, Carlos y Sheinin, David (ed.). Es igual pero distinto. Essays in the histories of Canada and Argentina. Peterborough, The Frost Centre for Canadian Heritage and Development Studies, Trent University, Grupo Sociedad y Estado-Universidad Nacional de Mar del Plata; 147-181).
Cárcano, Miguel Ángel (1924). La Conferencia Internacional de Roma y la política inmigratoria argentina. Buenos Aires, Juan Roldán y Cía.
Cockshutt, Henry (1927). "La Argentina debe mejorar sus cultivos. En Canadá se sigue con creciente interés el progreso de este país" (En: Anales de la Sociedad Rural Argentina, Año LX, vol. LX, nº6, 15 de marzo: 269-270) (Tomado de: La Nación, 21 de febrero). (Reproducido también en Revista de Economía Argentina, Año 9, nº 106, Tomo XVIII, abril de 1927).
Coni, Emilio Ángel (1932). El mercado ordenado del trigo argentino. Buenos Aires, El Ateneo.
Coronato, Fernando (1997). "The First Welsh Footstep in Patagonia. The primitive location of Port Madryn" (En: Welsh History Review, vol 18, nº 4, diciembre)
García, Genaro (1931). El verdadero aspecto económico de los elevadores de granos. Buenos Aires, Imprenta Kidd. (Publicado también como "Los elevadores de granos y su verdadero aspecto económico", Ponencia presentada ante la Tercera Conferencia Económica Nacional - En: Revista de Economía Argentina (Buenos Aires), Año 14, nº 160, Tomo XXVII, octubre de 1931)
Jackman, William J. (1927). "Lo que es la 'Cooperativa Canadiense de Productores de Trigo'" (En: Riqueza Argentina (Buenos Aires), Año I, Tomo I, nº 12, 25 de noviembre: 708)
Pontoriero, Gustavo Adrián (2004). "El modelo canadiense y la reforma de la legislación agraria argentina: los debates parlamentarios de 1932-1933" (En: Asociación Argentina de Estudios Canadienses. Actas del V Seminario Internacional Argentino-Canadiense y Primer Encuentro de Jóvenes y Nuevos Canadianistas. Buenos Aires, CD ISBN 987-21910-0-X).
Pontoriero, Gustavo Adrián (2005a). "Prebisch en Canadá. Influencia del modelo canadiense en la legislación agrícola argentina de los años treinta" (En: Lucía Cicerchia (comp.) Actas del XI Encuentro de Cátedras de Ciencias Sociales y Humanísticas para las Ciencias Económicas. Mar del Plata, Ediciones Suárez, 2005: 522-528).
Pontoriero, Gustavo Adrián (2005b). "Imágenes del Canadá. Visiones de la clase dirigente argentina en el período de entreguerras: Duhau, Prebisch, Leguizamón" (En: Actas del XII Encuentro de Cátedras de Ciencias Sociales y Humanísticas para las Ciencias Económicas. Buenos Aires, en prensa)
Pontoriero, Gustavo Adrián (2005c). "La influencia canadiense en la reforma de la legislación agraria argentina: visiones de su élite dirigente en el período de entreguerras" (En Ángel Cerra (comp.) El desarrollo argentino. Una aproximación comparativa. Buenos Aires, Proyecto Editorial: 109-139)
Pontoriero, Gustavo Adrián (2005d). "Imágenes del Canadá. Visiones de la élite dirigente argentina durante el período de entreguerras: Ricardo Videla" (En: Asociación Argentina de Estudios Canadienses. Actas del VI Seminario Internacional Argentino-Canadiense y Segundo Encuentro de Jóvenes y Nuevos Canadianistas. Buenos Aires, CD ISBN-10: 987-21910-1-8; ISBN-13: 978-987-21910-1-6)
Solberg, Carl. "Peopling the Prairies and the Pampas: The Impact of Immigration on Argentine and Canadian Agrarian Development, 1870-1930" (En: Journal of Interamerican Studies and World Affairs (Miami), vol. 24, nº 2, mayo: 131-161)
Notas
[1] Cfr. Gustavo A. Pontoriero, bibliografía.
[2] Entre otros, Ricardo Videla, Luis Duhau, Raúl Prebisch, Guillermo E. Leguizamón y Alejandro E. Shaw, desde la Argentina, en 1927.
Charles Eardley Wilmot, piloto condecorado en la Gran Guerra y representante de negocios; Henry Cockshutt, ex gobernador de la provincia de Ontario entre 1921 y 1927; William J. Jackman, director del Canadian Wheat Pool, en 1927; los miembros de la delegación de industriales que visitaron la Argentina en 1931; W.F.A. Turgeon, primer agente diplomático en Buenos Aires; y Escott Reid, jefe de la misión comercial canadiense de 1941 a Latinoamérica, desde el Canadá.
[3] La Nación, 21 de febrero de 1927; "La Argentina debe mejorar sus cultivos. Habla Mr. Cockshutt" (Anales de la Sociedad Rural Argentina, Año LX, vol. LX, nº6, 15 de marzo de 1927: 269-270); "En Canadá se sigue con creciente interés el progreso de este país" ( Revista de Economía Argentina, Año 9, nº 106, Tomo XVIII, abril de 1927: 347-350)
4 El 28 de junio de 1930, Katherine Isabelle contrajo enlace con el piloto canadiense Charles Wilmot quien también visitó la Argentina a fines de los años veinte, como agente de la industria de aviación del Canadá (St. Thomas Times-Journal, Ontario, varias notas y fotos sobre el compromiso y el casamiento entre abril y junio de 1930)
5 Los registros de pasajeros recopilados por el CEMLA (Centro de Estudios Migratorios Latinoamericanos) han dejado constancia del viaje de Cockshutt. Lo clasifican como "irlandés, no católico, de 58 años, comerciante". Fuente: http://www.irish-argentine.com/
6 Cockshutt, 1927: 269.
7 Lázaro Nemirovsky, al comparar los modelos argentino y canadiense, afirmó: "La relación entre propietarios y arrendatarios en el Canadá es altamente satisfactoria, y esta condición le permite competir en el mercado internacional, con mucha ventaja y persistencia, con los productos de nuestro país, más aún si se considera que el Canadá figura entre los países del mundo como uno de los primeros exportadores de cereales" (Nemirovsky, 1933: 95). En la Argentina, existía una larga tradición de críticas al régimen latifundista. Ver, p.ej., Halperín Donghi, 1984.
8 Solberg, 1982; Coronato, 1997.
9 Cárcano, 1924: 50.
10 Cockshutt, 1927: 269.
11 Cockshutt, 1927: 270.
12 Para un estudio comparado de la dotación de equipamiento agrícola en la Argentina y Canadá, consultar Adelman, 1997. Las críticas se acentuaron con la crisis de 1929: la Sociedad Rural creó la "Comisión de Fomento de la Tracción a Sangre" para promover el uso del caballo en detrimento del tractor; Genaro García, notorio miembro de la CACIP (Confederación Argentina del Comercio, la Industria y la Producción), rechazaba la construcción de elevadores al estilo canadiense dado que "...allí resulta una tercera parte húmedo [el grano] por las excesivas lluvias y nieves, y necesita ser secado artificialmente con excelentes rendimientos para el elevador. (...) El sol argentino en cada chacra es espléndido para secar lo poquísimo que en los promedios normales queda húmedo" (García, 1931: 18)
13 Por ejemplo, la intervención de la Compañía Howe o la visita de William J. Jackman, director del Pool canadiense en 1927. Ver Jackman, 1927.
14 Cockshutt, 1927: 270.
15 A modo de ejemplo: "La eficiencia en la producción agrícola : granjas experimentales del Canadá" (En: Revista de Economía Argentina (Buenos Aires), Tomo XX, Año 10, nº 118, abril 1928: 310-314) (Publicado en La Prensa, 17 de noviembre de 1927); Comisión Nacional de Granos y Elevadores. Composición varietal del trigo canadiense duro colorado de primavera. Buenos Aires, Publicaciones nº 3, 1936; Comisión Nacional de Granos y Elevadores. Las compañías de granos en Canadá. Buenos Aires, Publicaciones nº 12, 1937.
16 Videla, 1921.
17 Leguizamón, 1928: 72.
18 Cockshutt, 1927: 270.
19 Para un análisis de las "relaciones triangulares" que Gran Bretaña y los Estados Unidos establecieron con la Argentina y el Canadá, alternativamente, ver Cerra, 2004.
20 Cockshutt, 1927: 270.